La entrada en vigor de la ley antitabaco ha puesto cerco a los espacios en los que puede encenderse un cigarrillo. Fumar pasa a estar prohibido, entre otros espacios, en centros de trabajo, transportes, salas de fiesta, centros comerciales, teatros, cines, instalaciones deportivas y en algunos restaurantes. Los espacios sin humo surgen para garantizar el derecho de los no fumadores a respirar un aire limpio, pero pueden comportar restricciones al derecho de los fumadores a encender un pitillo, sobre todo cuando el hábito a la nicotina no les deja otra alternativa a su adicción.